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Los juguetes en la vida de los niños

El juguete, según Daniela Pellegrini.

Los juguetes están presentes en la vida de cada niño, estos nos sirven también como un método de aprendizaje y desarrollo. Dada la gran suma de objetos que son designados con el nombre de “juguetes” es necesario dividirlos en dos grandes grupos para poder así analizar sus diferencias, lo cual nos ayudará a tener mayor conocimiento sobre estos objetos y, en consecuencia mejorar su  selección y uso.  Por un lado, están aquellos diseñados para cumplir un papel específico respecto de una función psicológica, motriz o del aprendizaje de algún contenido escolar preciso. Son los materiales que denominamos material didáctico o juguetes. Dichos materiales se relacionan con las tradiciones originadas por los precursores del nivel Federico Fröebel y María Montessori, entre otros. Para Fröebel, los dones que formaron su equipo básico de trabajo y juego fueron inspirados por Dios y se esperaba que contribuyeran a unir la mente y el alma del niño, además de las ideas de espontaneidad y belleza que Fröebel vincula al juego y a los juguetes que diseñó. Para María Montessori, su trabajo con niños de clases obreras o con lo que hoy llamamos niños con necesidades educativas especiales, la llevó a centrar sus creaciones en la educación sensorial, proponía que el conocimiento se construía a partir de las sensaciones, que llevaba de la experiencia a la razón. Sigue leyendo

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“Una mala persona no llega nunca a ser buen profesional”

Entrevista a Howard Gardner por Lluís Amiguet.

Ninguna persona es mejor ni peor que otra. Ni tampoco igual a otra. Lo que nos hace humanos es que cada uno de nosotros es único. Así que ríase, con la neurociencia, de quien diga que alguien es más listo que otro: ¿listo para qué? Cualquier talento no es sino capacidad de adaptación al entorno: inteligencia. Por eso, Gardner sostiene que hay más de una. Y ahí no acaba nuestra diversidad: cada cultura y cada persona entiende esa teoría –todas las teorías– a su manera. Manera, además, que varía con la edad: cuanto más envejeces, más difícil te resulta adaptar tu vida a las nuevas ideas y menos adaptarlas cómodamente a tu modo de vivir sin variarlo. Por eso, creer saber envejece y querer saber rejuvenece. Sigue leyendo