0

Los juguetes en la vida de los niños

El juguete, según Daniela Pellegrini.

Los juguetes están presentes en la vida de cada niño, estos nos sirven también como un método de aprendizaje y desarrollo. Dada la gran suma de objetos que son designados con el nombre de “juguetes” es necesario dividirlos en dos grandes grupos para poder así analizar sus diferencias, lo cual nos ayudará a tener mayor conocimiento sobre estos objetos y, en consecuencia mejorar su  selección y uso.  Por un lado, están aquellos diseñados para cumplir un papel específico respecto de una función psicológica, motriz o del aprendizaje de algún contenido escolar preciso. Son los materiales que denominamos material didáctico o juguetes. Dichos materiales se relacionan con las tradiciones originadas por los precursores del nivel Federico Fröebel y María Montessori, entre otros. Para Fröebel, los dones que formaron su equipo básico de trabajo y juego fueron inspirados por Dios y se esperaba que contribuyeran a unir la mente y el alma del niño, además de las ideas de espontaneidad y belleza que Fröebel vincula al juego y a los juguetes que diseñó. Para María Montessori, su trabajo con niños de clases obreras o con lo que hoy llamamos niños con necesidades educativas especiales, la llevó a centrar sus creaciones en la educación sensorial, proponía que el conocimiento se construía a partir de las sensaciones, que llevaba de la experiencia a la razón. Sigue leyendo

0

La niñez por Jorge Marín

La terrible niñez, las imágenes que quedan, la experiencia que no se toma en serio, el facilismo de la aceptación de transitar en un juego, a veces sin estar jugando. ¿Y cómo avisar de esos momentos? Nada más que un niño es poco para quedarse en el tiempo. Ni que planteos, ni que raros vuelos, la minoridad no se legisla con estudios profundos, simplemente se declara zona de exclusión. El poder de la escuela decide el futuro, arbitrariamente lanzados a un ámbito fortuito, los acomodamos al destino. Se desprende uno de los hijos y los encomienda a los docentes, que estudiaron para algo. Bastante simple el camino, en un punto la sociedad debe inspirar confianza, la instrucción en un grupo de pertenencia azaroso no se cuestiona. Ahí van los niños, en el primer horario que amolda, en la primera obligación de la vida, que no solo te instruye, te hace sentir prisionero de un horario, de una rutina que no se puede cuestionar.

Son pocos los recuerdos que quedan de la niñez terrible, todo ese período que precede al uniforme. Y sin pretender la suerte del memorioso Funes, al que le llevaba veinticuatro horas recordar un día de su vida, sería bueno cliquear momentos en la memoria y resucitarlos para entender mejor el presente. Seguramente que la sabia naturaleza por alguna razón nos hizo olvidadizos, tal vez hubiéramos abusado de un beneficio semejante, descuidando así nuestro presente. ¿Qué sería del hombre sin su sombra? Sin su incertidumbre y su misterio, sin su inconsciencia y sin sus sueños.

La terrible niñez, la plenitud del loco bajito,  el momento que mas adeuda nuestra memoria.

Ahí van los niños… atájenlos…por favor!